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viernes, 28 de enero de 2011

Capítulo XXII: Agreguen un Frío Más Al Menú

Y mientras todos me observaban como el único muerto en la faz de la tierra, mi padre exclamó: “¡Esta sucediendo…Carlisle…no te das cuenta? Este es el momento que vampiros y lobos estábamos esperando, y se llevó a cabo a través de Jake”. Y sin dejar que Carlisle dijera ni una sola palabra continuó: “La única forma de resolver esto es…” y en ese mismo instante Carlisle dijo quitándole las palabras: “unir a Renesmee y a Alice…es la única forma”.

En ese instante no comprendí nada en absoluto y Edward salió disparado hacia la gran casa Cullen. Mientras tanto, toda la familia murmuraba y ante los sollozos de Alice, quien caminaba con ayuda de Edward y Bella, el grupo fue guardando silencio hasta que no se escuchaba ni el ruido que naturalmente emitía el bosque.

“Hijo…” exclamó mi padre. “Es hora de la verdad, tendrás que afrontarla de la manera más rápida y cuidadosa posible, no podrás seguir mintiéndote, ni mintiéndole a Alice y a Renesmee, estás muriendo Jake y la única forma de salvarte será escogiendo muy bien y muy cuidadosamente, deberás abrir tu corazón ante todos nosotros, tu familia, porque al final de cuentas Edward, Bella y tú, originaron el lazo que jamás podrá ser quebrantado entre un clan de vampiros y lobos, un lazo que originará un cambio en el mundo de obscuridad e iniciará un pacto entre “los fríos” y nosotros, un pacto de paz en el cual se nos ha autorizado tener alma, pero del cual no teníamos idea de cómo sucedería o se llevaría a cabo.”

Mientras mi padre hablaba yo me sentía más y más debilitado y creía que en ese mismo instante y a causa del dolor, iba a desmayarme pero antes de que desfalleciera, el me indicó: “deberás hacer algo que muy probablemente jamás habías imaginado hijo, deberás ser uno de ellos”, replicó.

Entre más hablaba mi padre, menos comprendía y en un tono de desesperación le dije: “!Habla ya por favor, no me tengas así, muriendo, agonizando, habla ya¡

Papá volteó su mirada hacia Carlisle y el instantáneamente asintió con la cabeza, como dándole autorización de abrir la boca.

“Hijo, deberás beber la sangre de quien tu sepas que es el amor para ti, deberás beber la sangre de quien te haya imprimado realmente, deberán ser ella y tú únicamente, no puede existir nadie más para ti, no debe existir nadie más para ti, pero debes saber que si bebes la sangre de una de ellas y esta no es tu alma personificada, tú serás un híbrido el resto de tu existencia y ella morirá”.

En ese instante toda la familia se sorprendió de los resultados finales y de mi rostro, porque lo único que yo podía reflejar era miedo, pánico, era terror de no poder morir yo solo, tenía que ser como una bomba de tiempo, era una verdadera bomba de tiempo. Mientras estaba tendido en el suelo me sentí como un asesino impotente, como un macabro asesino sin corazón y le dije a papá: “¿y si no lo hago?”- El rápidamente respondió: “Si no lo haces hijo, morirás, si no lo haces una de ellas puede morir si te pierde, ¿lo entiendes?”

Yo prefería morir en ese instante pues no era justo que por mi culpa, una de ellas pagara todas mis tonterías, mi inseguridad y la poca capacidad que yo tenía para saber entender a mi corazón, además de entender esa situación tan enredada acerca de la imprimación. Además, ¿cómo iba a escoger en ese momento? ¿lo adivinaría? ¿una luz reflejaría el rostro del cual estaba yo realmente enamorado? ¿me darían alguna señal para saberlo?

Y en ese instante giré mi mirada hacia Rennie quien me observaba con lágrimas en los ojos mientras ella se acercaba para tomar mi cabeza entre sus brazos y me dijo: “Vamos Jake, no te preocupes por nosotras, sea quien tú corazón dice, yo siempre te querré como Jake, el lobo, mi amigo de toda la vida, la persona que me hizo entender quién era yo realmente”. No pude evitar sonreírle en medio de mi dolor y ella entre el sollozo rió también. Luego Alice, a pesar no sentirse muy bien, se arrodilló hacia mí, poniendo sus manos sobre mi brazo izquierdo, tomó mi mano y la besó, sonriendo. Ese momento era crucial para mí y en serio jamás esperaba lo que estaba a punto de suceder.

“Que imagen tan patética” dijo una voz, “Si nuestros antepasados nos observaran en este momento, les provocaría náuseas y tú ya estarías más que muerto” – replicó.

Cuando giré la mirada me encontré con los ojos enardecidos de Jane, una de los dos únicos malvados sobrevivientes. Los Cullen comenzaron a correr en dirección a ella y lo único que encontraron fue dolor. Jane era capaz de matar al más inocente y aún más a los Cullen, porque ellos habían derrotado al imperio Volturi y ella tenía sed de venganza. En ese mismo instante Edward, Jasper, Emmett, Rosalie, Carlisle y Esme, incluyendo a Alice y Renesmee cayeron al suelo gimiendo de dolor y cuando Bella intentó protegerles con su escudo mental, no le fue posible pues Aro surgió como de las sombras y la inyectó con algo que parecía ser un somnífero muy potente, pues Bella cayó allí mismo, frente a todos nosotros.

“Bueno”, dijo Jane, “no más tontos discursos”- “Ahora hablaremos en serio y actuaremos rápido” le dijo a Aro. “Colócala aquí…” - le indicó a Aro “y trae al perro”. En ese momento entendía lo que estaba a punto de suceder y me aterraba la idea, no podía ni moverme pero necesitaba hacer algo.

Cuando nos encontrábamos juntos, Rennie y yo, uno a la par del otro, Jane exclamó: “Es hora de que hagas tu trabajo perro, así que ¡¡¡BEBE SU SANGRE AHORA¡¡¡”. Yo me quedé esperando un milagro y Rennie me observó con ojos de piedad y en el mismo momento en que Rennie dejó visible su cuello, sentí una sed extrema, como si el mismo fuego me quemara por dentro, era una euforia y una sensación exquisita y agonizante a la vez. Jane se echó a reír pero pronto su rostro se tornó obscuro y serio, y se quedó pensando durante un corto, muy corto tiempo. Rennie exclamó: “Estaremos bien Jake, ya lo verás”.

En ese mismo instante Jane dijo: “!ALTO ALLI¡, creo que cambié de opinión y ahora si será tu FIN JACOB…”, e inmediatamente tomó del pelo a Renesmee y levantó del suelo a Alice, quien todavía estaba muy muy débil y me exigió: “Tú crees estar seguro Jacob pero la verdad es que no te conoces ni a ti mismo, así que cóbrate, véngate, anda, ¡BEBE¡”

Y de repente comencé a sentir como mi sed se retorcía dentro de mi alma y la sed se incrementaba cada vez más, Rennie no era nada comparado con Alice. Cuando observé la vena de su cuello sentí cómo se me secaba la garganta y mis ojos no podían más que observarla. Hasta llegué a pensar que todo era obra de Jane. Jane me dijo: “Vamos Jacob, hazlo, te amo Jake y mientras ese amor exista, aunque deje de vivir, no desaparecerá”.

Sin pensarlo abrí mi boca, y sin darme cuenta, tenía dos grandes colmillos que emergían sin dolor alguno y clavé mis dientes en la gargante de Alice. Todos aunque estaban siendo sacrificados a causa del dolor que Jane infringía, guardaron silencio y me observaron como advirtiéndome que no lo hiciera, porque no estaban dispuestos a perderla.

Y sin más, Alice emitió un grito de dolor que me caló hasta los huesos, cayendo allí mismo en el suelo y yo comencé a sentirme más mareado aún y con más sed de sangre, de la sangre de Al, quería tomarla por completo y volverme el asesino más despiadado de toda la manada.

Mi padre había desaparecido por arte de magia y mientras todo sucedió yo no fui capaz de ver qué habían hecho con él o si estaba mal herido en algún rincón del bosque. En ese instante pensé lo peor y comencé a escuchar el sonido de ramas que se quebraban y un ejército de pasos que venían hacia nosotros. Imaginé que eran los asistentes de Jane que venían a rematarnos con sus afilados colmillos.

Y cuál sería mi sorpresa que se trataba de mi padre y todo el consejo Quileute TOTALMENTE transformados en lobos, en antiguos lobos Quileutes.

Mi padre tomó con sus grandes fauces el hombro de Jane y la tiró al suelo, pero Aro inmediatamente fue en su auxilio. Y mientras mi padre luchaba por soltarse de él, Jane se levantó y quiso contra atacar pero los Cullen ya estaban liberados del dolor, por lo que Rosalie se colocó justo detrás de Jane y la tomó por la cabeza, haciéndola exhalar el último suspiro de vida eterna. Al darse Aro cuenta de lo que había sucedido suplicó a los Cullen lo perdonaran, pero estos le dijeron “La misma piedad que pides por ti, era la piedad que tenías que demostrar hacia nosotros, ahora los Volturi no existen y tú estás acabado” – y sin dar mayor explicación, Emmett tuvo el honor de terminar con la vida de Aro.

Todos dieron un pequeño respiro y de repente se levantaron inmediatamente para revisar tanto el estado de Al, como el de Bella y el mío. Al convulsionaba y repetía mi nombre por lo que eso fue suficiente para que yo a tientas intentara levantarme e ir hacia ella. Carlisle y Esme me levantaron en peso y me llevaron con ella mientras yo con lágrimas en los ojos la observaba morir.

Bella se levantó y me di cuenta que aunque débil estaba bien y lograría recuperarse, busqué a Renesmee y me indicó: “Estoy bien Jake, no te preocupes por mí, ve con Alice”.

Me puse de rodillas y la vi casi desfalleciendo, pero Bella inmediatamente dijo “AL ESTARÁ BIEN”. Todos volvimos la vista hacia ella y la observamos como un fenómeno raro que no sabía lo que decía. ¿Qué no era capaz de ver que se moría poco a poco?. Entonces Bella dijo: “Acaba de decírmelo, habló conmigo y dice que siente mejoría poco a poco y que sabe que estará bien”.

Todos sonrieron y yo le dije: “Dime que estás bien, tengo que saber que estás bien”, y sin poder contenerme le dije: “TE AMO AL y te necesito muchísimo, respóndeme por favor”.

Mi padre se acercó a mí y me dijo: “Acabas de tomar tu decisión hijo, Alice no murió lo cual te indica que…” E inmediatamente respondí “Que estoy imprimado de Alice”. Y todos sonrieron, dando su aprobación acerca de mi relación con ella.

Alice abrió sus ojos y sonrió hacia mi diciendo: “Lobo loco, mi lobo, es increíble lo que ha costado salir contigo”. Yo volví a sonreírle y me di cuenta que ella era la persona que siempre amé.

Jasper observó a Alice y la besó en la frente diciéndole: “Cuando me necesites, aquí estaré…ahora somos más que familia”.

Renesmee, que ya no era una niña, tomó la mano de Jasper y le dijo: “Mucho más que familia”. Edward y Bella se sorprendieron de la demostración de cariño de parte de Rennie hacia Jasper, la cual fue correspondida y dejó muchas incógnitas sobre la relación que ellos dos sostenían, pero nadie se atrevió a hacer preguntas.

Rosalie sonrió y tomándome de los hombros exclamó: “Bienvenido a la familia…Jacob”.

Y allí supe que siempre pertenecí junto a los Cullen, supe que mi familia no era únicamente Quileute sino que ahora llevaba una parte dentro de mí que había muerto y que comprendía exactamente lo que ellos habían vivido. Así que este era el inicio del fin de la guerra entre vampiros y licántropos… bueno… unos cuantos nada más.

lunes, 10 de enero de 2011

Capítulo XXI: Híbrido





Cuando reaccioné desperté en medio del bosque. Voltee a todos lados y nada, me incorporé y miré a mi alrededor y nada. No había un solo movimiento, un solo ser viviente que me dijera qué había pasado. Quería volver a casa de Bella para saber lo que estaba pasando o al menos saber si era el mismo día de la pelea pero nada, estaba tan adolorido y atontado que no sabía qué estaba sucediendo.

Me apoyé en el tronco de un árbol para saber en dónde me encontraba y me di cuenta que me encontraba cerca de la Reserva, por lo que forzando mi espíritu, hice hasta lo imposible para convertirme en lobo y así poder llamar a alguien de la manada que estuviera cerca, pero me fue imposible, era como si la herida que Alice había dejado en mí, no me permitía tomar mi forma licántropa.

Lancé un grito de dolor porque la herida sangraba muchísimo, y sin haber terminado de dar el primer lamento, observé una sombra que se asomaba detrás de un árbol para fisgonear, por lo que le supliqué y le pedí que me ayudara, que necesitaba que me ayudara, que haría lo que fuera para pagarle por el favor. La sombra comenzó a caminar hacia mi muy lentamente, dejando sus cabellos rojizos a la luz del sol, tenía el cabello muy largo y una silueta simplemente maravillosa; era como un ángel en la tierra.

Traté de mantener mis ojos bien abiertos para no perderme ni un solo segundo de este ángel que venía hacia mí y sin más se arrodilló detrás de mi cabeza, y tomándome por los hombros me dijo: “Jake, ¿me reconoces?”

Por más que trataba no la reconocía y me percaté al instante que era una de ellos. Era un vampiro. Con tono despectivo y muy tirante le dije: “Otra vez no, otro frío, otro muerto, ¿ es que alguna vez nos van a dejar en paz?”

Ella comenzó a llorar y entre sollozos respondió: “Si Jake, soy otra muerta más, pero hace un tiempo atrás me querías más que a tu propia vida, me cuidabas y pensabas en mí día y noche, ¿recuerdas?”

Y de repente me percaté que se trataba de una de ellas, era la niña hermosa pero hecha mujer, era mi Renesmee.

En ese instante le dije: “¿qué pasó Rennie? ¿cuánto tiempo ha transcurrido desde la pelea? ¿tú familia está bien? ¿sabes algo de…de?” y me quedé sin aliento y valor para preguntarle por ella.

¿Te refiere a tía Al?” me contestó. “Claro que sé qué fue de ella, ella está bien Jake, no te preocupes para nada, los Volturi están muertos, exceptuando a Aro y Jane, quienes huyeron al ver a su familia derrotada, mi familia y yo luchamos contra ellos y entre la pelea surgió un cambio en mí que me transformó completamente en una mujer adulta, no sabemos bien qué sucedió pero ya no soy una niña, ya no más Jake…” y guardó silencio durante largo rato, tomando mi cabello entre sus dedos y observándome muy fijamente.

Pero hay algo que debemos resolver en este mismo instante” me dijo. Y en ese momento aparecieron detrás de ella todos los Cullen; vi muy bien a Carlisle, Esme, Jasper, Emmett, Rosalie, Bella y Edward quienes me miraban fijamente, como si fuera un muerto viviente o bien un próximo muerto.

“Jake” dijo Carlisle, “Alice está bien pero te llama constantemente, podría decirse que está recuperándose pero no como quisiéramos”, afirmó. “Sin embargo, debo ser honesto contigo… Al tiene una oportunidad de curarse, pero al morderte succionó suficiente sangre de tu cuerpo como para matarte. Es muy difícil decirte esto Jake pero tu cuerpo está sufriendo una transformación gravísima debido a que ella como bien sabes es un vampiro…”continuó.

Y mis ojos lo observaron, esperando el último disparo, esperando que me dijera lo peor, esperando… la muerte. “Dímelo Carlisle insistí, dime ¡¿qué va a pasar conmigo?! le exigí”.

Carlisle con lágrimas en los ojos me dijo: “Jake, te estás convirtiendo en un híbrido, ahora llevarás tanta sangre licántropa como la de nuestra raza, y aunque nos odies, ahora serás uno de nosotros, pero más fuerte, mitad humano, mitad inmortal”.

Y sin más palabras que el silencio de toda la familia, era como si sostuvieran un funeral allí mismo, era como si estuviera muriendo… y nadie podía hacer nada por mí.En ese instante mi padre apareció y con lágrimas en los ojos dijo: “Jake, hijo, estarás bien, algo hemos de resolver no te preocupes”. Y allí permanecí, durante un breve pero largo rato, esperando la cura a mi enfermedad, la cura a mi próxima muerte.

martes, 21 de diciembre de 2010

Capítulo XX: Vampiros...Vs... ¿Vampiros?


Y cuál sería mi sorpresa al darme cuenta que se trataba de Alice. No tenía cuerdas atadas, no estaba en el suelo ni me veía con ojos de misericordia, es más, me veía como a su peor enemigo, y aunque estaba un poco lastimada del rostro y los brazos, parecía que nada le lastimaba, que nada le hacía ni le haría daño; era otra mujer en el cuerpo de Al.

Detrás de ella se asomó Jane, Caius y Aro, quienes reían a carcajadas mientras se deleitaban de ver mi cara de asombro ante tal situación. Alice sonrió de medio lado hacia ellos y se abalanzó sobre mí como un animal hambriento y lleno de rabia por dentro. En ese mismo instante me tomó desprevenido y no podía transformarme en lobo pues estábamos hablando de herir a alguien a quien yo amaba, lo cual no era ni remotamente posible.

Abrió su pequeña boca de la cual pude observar como nunca antes ese par de colmillos blancos y afilados que clamaban sed de sangre, porque se notaba la sed que yo provocaba en ella, era como un animal que no había tomado agua durante meses; y sin pensarlo más, clavó sus aguijonudos dientes en mi cuello mientras yo escuchaba como se me desgarraba la piel y la sangre corría por mi cuello.

En medio del desastre la tomé de los hombros y la sacudí como a una muñeca, la movía de un lado hacia otro y le gritaba que reaccionara, que volviera, que era Jacob, su Jacob. Ella no volvía en sí, no era ella. No sabía si Los Volturi habían llevado a cabo algún plan siniestro, si le había dado algo para ingerir, si la habían incluso matado y esa pobre alma no era la de ella sino la de un demonio suelto.

Los Volturi dijeron: "suficiente Alice, déjalo". Pero cuando Al me soltó su rostro quedó frente al mío y me observó fijamente mientras su cara se tornaba horrorizada y sin mediar palabra Jane la tomó de un brazo y Caius la tomaba del otro. "¿Qué no ves al asesino de nuestro hermano Marcus? le indicaron. "Míralo bien y destrúyelo, acaba con él, su muerte no será suficiente para vengar la ausencia de uno de los nuestros, no dejes que humillen a nuestro clan y mucho menos permitas que todos muramos por un sentimiento estúpido hacia este engendro, de quien no debes sentir ni la más mínima gota de compasión, mucho menos amor.."

Mientras ellos decían esto, Al comenzó a retorcerse en el suelo, como si tuviera un dolor extremadamente insoportable; yo quería hacer algo por ella, pero los Volturi me lo impedían.
De repente escuché movimientos en la puerta y me di cuenta que se trataba de los Cullen, quienes de una forma u otra, habían escuchado mi necesidad o bien habían escuchado el dolor de Alice, pero cuando la vieron allí, tirada en el suelo, la observaron como una bebé totalmente indefensa, tanto que ni ellos mismos podían creer lo que observaban. Alice era una mujer con demasiada ternura en el alma como para sufrir de esa forma, por lo que escuché cuando Edward dijo en el fondo de la sala de estar "esto se va a acabar en este mismo instante", mientras observé como su pecho se hacía cada vez más grande hasta que sin darme cuenta y como si un rayo pasara junto a mí, lo único que pude observar fue que Jane, Aro y Caius salieron disparados por el aire como tres piedrecitas en el camino de Edward, y sin más, toda la familia Cullen atacaba a los de su propio clan, a los de su propia sangre, sin más piedad que la que los Volturi habían tenido para con Alice. Era impresionante ver esa batalla entre muertos vivientes...era una batalla que nadie sabia a ciencia cierta cómo iba a terminar.

Alice yacía en el suelo, sin moverse más, y fue allí que me dí cuenta que tal vez la había perdido para siempre. Yo comencé a sentirme mal, muy mal...casi podríamos decir que estaba perdiendo el conocimiento.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Capítulo XIX: Cada Vez Más Cerca

Le dije a Rennie que me tocara nuevamente, para ver si era posible que los dos tuviéramos una visión mucho más fuerte de Al, y así darnos cuenta en dónde la tenían. Era muy tarde ya y a pesar de que me negué un millón de veces, los Cullen insistieron en que YO debía descansar un poco, que no me haría bien estar despierto toda la noche buscando a Alice, por lo que nos fuimos a un Hotel llamado San Lino, el cual era muy confortable y muy cómodo. Sus habitaciones eran muy iluminadas por lo que creí que a nuestros vampiros no les gustaría pero fue todo lo contrario. Parece que en ocasiones anteriores cuando habían viajado, se hospedaban allí, tanto por el servicio como por la preciosa vista que tenía del mar. Es más, creo que los dueños del Hotel eran vampiros, pues aunque el brillo en los rostros de toda la familia era obvio, los trabajadores del Hotel no los veían raro ni mucho menos hacían comentarios.
Era un Hotel tan elegante como sencillo, tanto fue que cuando entré lo primero que observé como un niño observa un dulce, fue la cama. Se sentía tan suavecita y cómoda que sentí lástima por los Cullen, quienes podían pasar una eternidad sin dormir y sin disfrutar de esa bendición tan grande como lo era el poder cerrar mis ojos y descansar. Sin darme cuenta y por arte de magia quedé allí, tirado en forma horizontal en la pequeña cama por lo que no sentí, según yo, hasta el día siguiente. Ni siquiera me acordaba que los Cullen podían tener hambre más tarde, en realidad eso no me importó para nada. Necesitaba la luz del día para pensar más claramente y estaba muy cansado.

Pero ese descanso no duraría hasta el día siguiente, pues a mitad de la noche, Rennie fue a mi habitación y me agitó tan fuerte que tuve un sobresalto, lo que ocasionó que la empujara tan fuerte que salió disparada hacia la pared de la habitación. Al caer yo quise atraparla pero no me fue posible, así que cayó en el suelo y se golpeó la cabeza. Esperé a que comenzará a llorar pero como toda una adulta se levantó y la única expresión que salió de sus labios fue: "ouch". Me observó fijamente y con una carita de aflicción me dijo: "Alice está en Forks, nunca salió de allí, pero hasta ahora me di cuenta".

Sentí como si una gran descarga eléctrica me tocó la espalda e inmediatamente la tomé en brazos y fuimos a tocar la puerta de las habitaciones de Rosalie y Emmett, Carlisle y Esme, además de la habitación de Bella y Edward (Ja¡ Todavía me parecía increíble lo que había sucedido con mis sentimientos y con lo que el tiempo había hecho con ellos).

Todos supieron de lo que se trataba sin que yo les dijera ni un solo vocablo de lo que Rennie me comunicó, por lo que la ventaja de que ellos ya estuvieran vestidos y muy despiertos fue toda una alegría, aunque el que los retrasaba era yo, el lobito. Me lavé la cara, pues era lo único que debía hacer, ya que no me había quitado o cambiado la ropa. Fuimos al aeropuerto y compramos boletos para regresar tan pronto como fuera posible. Parecía que estabamos jugando, como si únicamente habíamos tomado el bus para cruzar la calle.


Durante el vuelo empezamos a planear el rescate y el "dónde y cómo" comenzaríamos a buscar a Alice. Llegamos tan rápido que no sentí el viaje entero y al nada más bajarnos nos pusimos manos a la obra. El plan era comenzar a rastrear desde la casa de los Cullen, cubrir el bosque, e ir a la Reserva, para sentir algún rastro de ella o de los Volturi si era necesario, ya que aunque todos teníamos dones no somos super héroes ni nada por el estilo.

Todos llevamos las cosas que transportó en el viaje y las dejamos tiradas en la entrada de la gran casona y sin decir más palabra comenzamos a buscarla por cielo, mar y tierra, pero nada. Hasta que al fin recordé. Edward y Bella no habían ido allí en todo este tiempo, Renesmee amaba pasar el tiempo en casa de sus abuelos y nunca iban allí, la casa estaba casi abandonada, y ese era un sólo lugar, un lugar solitario que nadie sospecharía: la casa que Esme y Carlisle regalaron a Edward y Bella. Era allí donde la tenían, en nuestras propias narices y no nos dimos cuenta. No quisimos darnos cuenta.

Ahora solo rezaba por encontrarla viva, que estuviera bien.

Corrí lo más rápido que pude y tiré la puerta de una literal patada y para cuando la puerta cayó al suelo y sonó "pum¡¡¡", escuché que algo corría hacia mí, tan rápido que no me fue posible detectarlo.

"Al fin estás aquí"-me dijo la voz. "Tú y yo tenemos mucho que tratar", me replicó.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Capítulo XVIII: Uno Menos


Nos organizamos y buscamos por el bosque día y noche, sin éxito alguno. Todo parecía como si hubiera sido producto de nuestra imaginación, no se escuchaba nada más que el aire silencioso y callado que nos quería decir mucho pero no podía pronunciar nada.

¿Dónde estaría? Mi Alice... ¿qué pasaría con ella? ¿Volvería a verla? Eran como un millón de preguntas y ninguna sola respuesta dentro de mi cabeza, girando y girando, hasta que Rennie volteó a verme con sus ojos llenos de lágrimas y me dijo: "está muy mal, la puedo ver Jake, se la llevarán a Volterra"

No tenía idea que además de que Rennie pudiera hablar sin mover sus labios ni un centímetro, ahora también pudiera ver el futuro y menos visualizar a nuestra Alice en ese preciso momento. Toda la familia Cullen se quedó en silencio y viendo a Rennie con ojos de incredulidad.

Volteé inmediatamente buscando la mirada de Bella y Edward, quienes en ese instante dijeron: "Seguro, todos vamos contigo". Platicamos acerca de nuestro punto de encuentro y acordamos que en unas dos horas estaríamos reuniéndonos en casa de los Cullen.

Llegué a casa, tomé mis maletas, las cuales estaban compuestas únicamente de una mochila con un pantalón, una playera y un par de tenis en caso extraviara alguna pieza de las que tenía puestas. Cuando regresé a casa de los Cullen, ya estaban listos, Renesmee no paraba de llorar por Alice y repetía constantemente que su tía estaba sufriendo mucho, situación que no me tenía para nada tranquilo.

Tomamos el avión y todos veíamos el reloj constantemente, como si el tiempo nos diría dónde la encontraríamos.

Pero al nada más bajar del avión, nos encontramos con una muy desagradable sorpresa: Marcus apareció de la nada y nos dijo: “estábamos esperándolos, acompáñenme”. A todos nos tomó fuera de combate y todos sentíamos una profunda necesidad de matarlo allí mismo, en ese instante, frente a toda la gente.

Y antes de que pudiéramos decir algo, nos dijo: “No conviene ahora”, y sonriendo de medio lado balbuceó: “Si es que quiere encontrarla, deben venir conmigo, AHORA”.

Toda la familia no tenía idea de qué hacer o cómo proceder, hasta que Carlisle dijo: “Bien, si así lo quieren, será a su modo”. Y tomando nuestras cosas subimos al vehículo, el cual parecía más una carroza fúnebre, como una versión de “Los Locos Adams”, pero sin las bromas ni los chistes.

Íbamos de camino a “encontrarnos” con Al, cuando de pronto Renesmee comenzó a halar mi playera una y otra vez, pidiéndome que me agachara para escuchar lo que tenía que decir. Sin que Marcus viera por el retrovisor me agaché muy despacito y Rennie dijo “no estará allí”. Mi rostro se descompuso completamente y no supe qué pensar, no sabía cómo actuar y mi instinto y cólera eran mucho más poderosos que yo. Y en ese instante pude verla yo también. Renesmee tocó mi mano y todo fue tan claro, la veía atrapada en algo parecido a una jaula, atada de pies y manos, sollozando y al mismo tiempo riendo, era una imagen muy perturbadora de Alice, no dejaba mucho en claro, únicamente que estaba atrapada. ¿Pero qué significaban las risas y el llanto al mismo tiempo?

Mi cuerpo comenzó a tomar su forma de lobo, al tiempo que toda la familia Cullen volteó la vista y se dio cuenta. Todos me observaron como si estuviera loco pero ninguno pudo detenerme. Marcus no se había percatado hasta que solté un gruñido e inmediatamente detuvo el vehículo. Ya íbamos por un camino bastante sombrío y totalmente irreconocible para mí. No entendí lo que estaba pasando hasta que mis fauces tenían atrapado el cuello de Marcus, el me golpeaba constantemente, logrando que el dolor fuera ganando, pero estaba tan incontrolable y tan insaciable que deseaba esa pelea, la necesitaba, era imprescindible defender lo que era mío, lo que yo tanto quería, Alice.

Y como dos literales animales rodamos por el suelo, hiriéndonos con todo lo que teníamos y todo lo que podíamos, el continuaba luchando pero ya era un vampiro cansado, a pesar de que tenía una fuerza sobrenatural exageradamente agonizante. Pero antes de que le matara, Carlisle le dijo: “¿Dónde está? ¿Dónde la tienen? ¡Responde!. El nos observó a todos, uno a uno, y mientras luchaba dijo: “Si el ocaso está llegando, la persona no es de importancia, porque mientras el sol se pone, yo me voy”

Y en menos de cinco minutos, sin pensarlo arranqué la cabeza de Marcus y este se desvaneció en millones de partículas de ceniza, lo que hizo sentir a mi cuerpo mucho más complacido de que una rata menos existiera sobre la faz de esta tierra.

Me costó tomar el control de mi mismo nuevamente, pero Rennie me ayudó. Cuando me transformé en lo que era, Jacob Black, todos comprendieron lo que sucedía porque Renesmee ya se los había mostrado. Era como empezar de cero, no teníamos ningún rastro de Alice y la única prueba que teníamos era el vehículo en el que viajábamos. Esta espera se estaba volviendo un infierno y sentía que era el único que se quemaba por dentro.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Mil Disculpas¡¡¡

A TOD@S LOS MARAVILLOSOS LECTORES DE EQUINOCCIO LES INFORMO QUE ESTARÉ PUBLICANDO NUEVOS CAPÍTULOS A PARTIR DE LA OTRA SEMANA, ME DISCULPO POR ELLO YA QUE DEBIDO A SITUACIONES PERSONALES NO ME HA SIDO POSIBLE ACTUALIZAR EL BLOG CADA SEMANA....ESTÉN PENDIENTES Y NUEVAMENTE AGRADEZCO SU COMPRENSIÓN

ATT. NINA CARLIE

jueves, 21 de octubre de 2010

Capítulo XVII: ¿Por qué lo hizo?

¡¡Rennie!! grité y fue como si ella reaccionara, ambos caímos al suelo y ella me dijo muy quedo y al oído: “si no te ataco, matan a tía Al”

Volteé a ver a Alice e inmediatamente, como si me hubiera leído la mente asintió con la cabeza, asegurando lo que sucedía.

Antes de que el clan de vampiros asesinos se recuperara, puse a Renesmee en el suelo y le hice señas para que fingiera un desmayo o algo semejante, teníamos que actuar y pronto!!!

Tomé mi forma de lobo y en ese instante vi como Aro arremetía en contra mía, pues él junto a Jane me veían como si ya me visualizaran muerto, era prescindible deshacerse de mí, primero para intimidar a la manada y segundo para que ningún licántropo se mezclara con el clan de vampiros, aunque estos fueran Alice o Renesmee.

Se montó prácticamente sobre mí y quiso clavar sus aguijonudos dientes en mi lomo, pero lo sacudí tan fuerte que salió disparado por el aire nuevamente y ahora era Jane quien atacaba. Con mis dientes logré herirla del lado izquierdo del rostro, lo que la enfureció mucho más, pero en lugar de seguirme atacando, todos, absolutamente todos, Jane, Aro, Marcus y Caius se pusieron de pie, y paso a paso se desvanecieron, como fantasmas en la oscuridad, atemorizados, espantados por decirlo así.

Volteé la mirada y era toda mi manada junto a los Cullen, quienes estaban esperando el momento adecuado para atacar a los Volturi y me sentí realmente seguro y dispuesto a matar a cualquiera. Con una familia así, ¿quién se vería amenazado?

Jane reapareció en la escena pero lo único que hizo fue tomar a Alice y cargarla para llevársela casi a rastras, por lo que tuvimos que correr nuevamente tras ellos tan pronto como reaccionamos. Alice trataba de soltarse y cuando pensé que nada podía ser peor, sucedió algo inesperado… Aro la sujetó para quitar a Jane del medio y sin pensarlo dos veces abrió su gran boca para clavarle los dientes a Alice.

¡Aliceeeee¡ grité, totalmente inherte y asombrado de lo que estaba sucediendo. ¡¡¡Alll¡¡¡

¿Por qué lo haría? Alice ya era de su clan, era un vampiro, un momento, ¿y si ya no me reconocía? ¿qué estaba sucediendo?.

Sentí como si el mundo se abriera bajo mis pies, y no hice nada más que observar a Alice y su rostro fijo en mi rostro, no gritaba, no se asustaba, su rostro no reflejaba nada, no me indicaba nada, parecía como si la hubieran asesinado a sangre fría.

Aro, con los ojos llenos de sangre fijó su mirada en la mía y soltó una carcajada que me caló hasta los huesos, y era una sensación de congelamiento, quería correr hacia Al, quería tocarla, tenerla conmigo, haber hecho algo antes de que la hirieran, pero parecía demasiado tarde.

Renesmee quiso correr en ayuda de su tía pero la atrapé inmediatamente tomando sus vestiduras y sin soltarla. No podía arriesgarme a perderlas a las dos al mismo tiempo. Bella tomó a la niña de los brazos y cuando todo mi grupo comenzó a correr para salvar a Al, subimos la colina que ellos habían pasado ya, cuando asomamos nuestros rostros, no había nada, no había nadie. No estaban allí, era como si se hubiera esfumado por arte de magia.

Era como comenzar de cero, no sabía ni dónde buscarla, ni si la encontraría. Al menos tenía el consuelo que Renesmee ya estaba con nosotros. Era hora de actuar, era hora de que me devolvieran a Alice, no la podía ni la iba a perder así nada más.